miércoles, 2 de diciembre de 2015

Oporto en dia y medio


Hay ciudades que quieres ver y quieres ver, y te hablan de ellas y sabes que están ahí... y te pasas la vida diciendo "hay que ir". Pero claro, está ahí alado y siempre lo dejas para cualquier otro momento que al final no llega.

Portugal, para los gallegos, es casi como una extensión de nosotros mismos, al  menos para los de la provincia de Pontevedra, que tenemos el país vecino a tiro de puente sobre río...
Y Oporto es nuestro aeropuerto internacional, por decirlo así, y hasta hace poco, el Ikea más cercano. O sea que al final yo me sabía el camino de memoria, pero nunca por haber ido a la ciudad en concreto. 

Así que aprovechando el cumple de un amigo, allí nos fuimos, ocho adultos y tres niños a ver el Douro y a probar el vino de Oporto, entre otras cosas, el pasado puente de noviembre.

Tejados y gaviotas en os Aliados.

Media España pensó lo mismo porque aquello estaba plagado de paisanos. Y la entrada en la ciudad el viernes por la tarde fue una auténtica odisea.
Pero una vez dentro, coche aparcado y a disfrutar!

Es una ciudad asequible en tamaño y precios, pateable y disfrutable 100%. Y con una casco histórico Patrimonio de la Humanidad desde 1996, así que con un montón de rincones.

Aquí mis favoritos...

Avenida dos Aliados.
 La tarde del viernes, la primera toma de contacto al anochecer...

Tienda con "de todo" en la zona de Os clérigos.

Livraria Lello.
Ubicando los puntos importantes que visitamos al día siguiente...

Livraria Lello (interior)

La primera parada de la mañana, la Livraria Lello, un tesoro de película que está a punto de perder el encanto por las hordas de turistas palo de selfie en mano que la abarrotamos. Y me incluyo, porque soy una turista más, pero no por el palo de selfie ni el fenómeno "foto para el feis", que lo engulle todo, y hace que la gente mire el mundo a través del móvil o de la cámara sin fijarse en los detalles.


Aparte de eso, el sitio es una joya, la arquitectura, la decoración, la solera que desprende y la oferta de libros, que no defrauda, aunque claro, en portugués, con alguna excepción en francés. Nosotros trajimos un recopilatorio de Banksy y uno infantil para Mateo, con unas ilustraciones preciosas.

Tras alimentar el espíritu, decidimos alimentar el cuerpo también, y allí cerca, en la plaza de Lisboa, en una brasería moderna llamada Clerigos, a la sombra de la torre del mismo nombre, nos pusimos morados de comidita rica. Yo un bacalhau com broa que estaba pa chuparse los dedos. Y a muy buen precio!



Por la tarde salió el sol y bajamos hasta la Riveira, creo que la estampa que más ganas tenía yo de contemplar. El Douro en su camino hacia el Atlántico plagado de barquitos y puentes...

Porto desde la otra orilla

 Y el puente de Luis I, por supuesto, que atravesamos por abajo y por arriba, que no se diga. Pero antes, nos paseamos por la orilla opuesta, cogimos billetes para el funicular... 


... y nos invitaron a unas copitas de oporto mientras escuchábamos fados en una bodega cercana...todo muy típico...




Y me supo a poco!

Me quedaron atrás fotos de sitios que me encantaron, como la estación de san Bento, con unos azulejos que cuentan la historia de Portugal, preciosos ...pero es que me llevé el objetivo de la cámara que no era y no me emocioné demasiado fotografiando. En fin, la próxima...

Ahora ya me enganché! Y quiero volver a Oporto con más tiempo y continuar con Coimbra, Lisboa... lo mío con Portugal no ha hecho más que empezar!

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