viernes, 1 de noviembre de 2013

Sicilia IV. La Magna Grecia (I)


Dicen que la Magna Grecia fue la tierra donde Ulises, rey de Ítaca, se perdió durante diez años, después de regresar de Troya y antes de llegar a su reino.

La verdad es que la Magna Grecia es como se le llamó en la Antigüedad a las colonias griegas fuera de Grecia, es decir, sur de la península italiana y Sicilia, que se acabaron convirtiendo en verdaderas polis de gran prosperidad.

En Sicilia quedan restos impresionantes: la isla más grande del Mediterráneo es también un cúmulo de tesoros clásicos, más de los que pudimos ver, debido a que no sufrió los estragos y la destrucción de las guerras médicas. 
La sensación de estar ante un auténtico yacimiento griego es indescriptible. 

Nosotros seguimos la costa sur, de Trapani a Siracusa: Segesta, Selinunte, Agrigento y Siracusa, que junto con Paestum, en la Italia continental, representan el apogeo del clasicismo (siglos VI y V a.C.). Y uno tras otro nos iban dejando sin aliento. Están en pie, muy reconstruidos es cierto, pero incluso los que no lo están impresionan, pues la ruina deja ver igualmente la grandeza de lo que fue. Templos que no se acercan al tamaño del Partenón de Atenas, lo sé, pero que a mi me parecieron enormes y hermosos, todos ellos dóricos, hexástilos y perípteros...términos que algún día aprendí en la facultad y que me alegro de no haber olvidado.

Segesta

A Segesta llegamos el lunes a media mañana, tercer día,  después de recoger el coche de alquiler en Trapani, toda una aventura. Y es y será siempre "nuestro primer templo griego"!

En Segesta sólo se conserva el templo, y unos metros más arriba en la colina, un teatro; y desde la carretera al teatro tomé esta fotografía, que da cuenta del tamaño del templo y de su situación.


Data de 425-416 a.C y está inacabado. Las columnas sin estriar, la falta de cella interior (de la que sólo están los cimientos) y la falta de tejado, lo confirman. Y ello lo salvó de expolios y profanaciones. 


Es grande, hermoso, armonioso...dórico, hexástilo y períptero... increíble!


Tras un corto paseo en autobús por el módico precio de 1,5 euros, llegamos arriba, donde se alza el teatro, ya helenístico (s.III) con unas vistas increíbles de la zona. 


Segesta tenía puerto en su época próspera, la que hoy es Castellamare del Golfo, pueblo marinero e hisperturístico que se encuentra en el horizonte de la foto, aunque más bien se intuye, y donde nos comimos un tremendo risotto ai frutti di mari para recuperar fuerzas... pero eso es otra historia... aquí os dejo una panorámica del encantador pueblecito...


Selinunte

Allá nos fuimos camino del sur después de comer.

Selinunte nos impresionó casi más, o por lo menos la disfrutamos más. No hacía tanto calor, aunque las chicharras seguían con su incansable canto, y el yacimiento es mucho mayor, y te puedes perder entre las piedras, algo que nos encanta.

Así nos recibió el yacimiento, con una panorámica de su magnífico templo E, el más entero de todos...


 En sus días grandes (allá por el 550 y el 460 a. C.) llegaron a ser 7 enormes templos dóricos, en dos acrópolis distintas y algo distantes también, que hoy día se pueden visitar andando el camino de km y algo que las separa una de otra. Nosotros lo hicimos en coche...demasiado calor...

Este templo E es el que se conserva en pie (reconstruido, claro está), impresionante por su tamaño. Lo mejor? que se puede andar por dentro de él, y así las dimensiones se hacen mucho más evidentes.


El resto del yacimiento son ruinas. Hoy día no hay explicación segura de qué pasó en esta ciudad, en otra época tan próspera. Se levantó sobre sí misma una y otra vez tras las derrotas frente a los cartagineses, pero la última fue la definitiva. Se ha pensado en un terremoto en algún momento, muy localizado, claro, pues la vecina Agrigento no se vio afectada. 


El caso es que los demás templos duermen el sueño de los justos, con sus piedras amontonadas unas sobre otras, esperando un aliento de vida que las levante de nuevo, como si una mano gigante las hubiera empujado ...y así quedaron...


De estas ruinas se puede apreciar claramente su tamaño, el diamétro de esos tambores nos habla de templos verdaderamente grandiosos, y sobre todo el tamaño de sus capiteles. En uno de ellos no pude evitar hacer esta foto para dar muestra de sus proporciones, y aquí os la enseño... con modelo incluida... no me lo tengáis en cuenta, era imprescindible!


Selinunte la disfrutamos mucho, por todas estas razones y porque además, nos volvíamos a encontrar con el Mediterráneo y su magnífico azul marino, inigualable y revitalizador.


El día terminó con un aperitivo de algo que nos esperaba al dia siguiente, pues el sol se puso demasiado pronto y sólo pudimos verlo morir...


...en Scala dei Turchi.


Scala dei Turchi, Agrigento y Siracusa eran nuestras metas para los próximos días. Si esto nos había dejado buen sabor de boca, lo que nos esperaba no iba a ser menos... 

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